Caí duro, a un fondo de precipio fingido, digo fingido porque tal vez cual montaña de ilusión tejí demasiados sueños, creí y esperé, actue, recordé, puse tus canciones, visité antiguas imagenes de cuando nos decíamos que nos queríamos y nos permitiamos dudar; ahora ya no hay dudas o más bien una confusión tan grande que no deja espacio para hablar, no hay sentidos, no hay esperas que anhelen realidades, solo este dolor, esta miseria propia de la impotencia, este dejarte ir antes de que te harte hasta que me revientes, esta confusión de pero-no-dijiste-que-tal-vez, pero no, vos ya tenías pronósticos implacables, profecías autocumplidas y una cobardía que se esconde hermosa como vos en la confusión, o más bien, en la confusa certeza de que ya no me amas. Y es que yo ya no sé que creer, si a tus palabras que cambian cuando te da la gana o si es que vos sos firme y yo soy el que cree que cambian, o a mis ilusiones que rezan a tu rostro cada noche con miseros "quereme" o esas vocecillas reales y amables que me dicen "comportate hombre". O que. O no nada. O vos. O yo. O en realidad son tonterías. Esta imagen que siendo mía es por vos, esta lucha sin armas ni soldados, esto que hace aquí o hace allá, esto, todo, completo, que carece de sentido sin tu abrazo y que más que reconforta da vergüenza por rastrero y humillante.
¿Tendría sentido luchar por algo que no se tiene, que no tendrá, que no existe, que no existirá? ¿Tiene sentido esta esperanza, esta espera, este venite que acá estamos, este andate se feliz luego venite que acá estamos, este accionar?
Lamentablemente el sentido es firme, digo lamentable porque su firmeza de esperanzada desesperanza avergüenza, es mirá ese tonto lo que hace, construye una casa que no existe, poda un árbol que no está, construye sus capas, tiende hacia la luz sin siquiera tener tronco visible o certero, es ridículo, es vergonzoso, es normal entristecer, desvariar de vez en cuando, y que ese dolor de la ausencia y la dureza del rechazo te hagan dudar, te sienten en el frío suelo de lo real; pero como digo, el sentido es firme y, para bien o para mal, el sentido sos vos, y vos no desvarias demasiado, sino tan solo lo vital.
No hay comentarios:
Publicar un comentario