viernes, 29 de julio de 2011

Notas sobre la esperanza

Para hacerse esperanzas no es necesario casi nada, basta un susurro o una sombra, un bello sueño, de hecho la esperanza es planta fértil que nace aún en terrenos abruptos; una nada irreversible puede crear contra todo pronóstico árboles, bosques, montañas y sonrisa en muchacha maravillosa de juicio certero y terrible, pero alegre y que ríe; entonces uno atiende a discutir ante espejos, debates en el diario, sesiones espiritistas, tal vez una que otra vela ante virgen inmaculada o deseo ante oído de la muchacha que escuchará con gana y a veces desgana y su dejo de locura que a veces se desata y desata un tsunami de esperanza y certeza de que por vos, por mí, por ellos y ellas y que joda que por él, nos quede un trabajo tan hermosamente largo, digamos cotidianamente bello y mientras la muchacha es feliz y yo por ella acá escribiendo esperando una llamada que remueva el polvo del día y reviente en nubarrones de extraña felicidad.

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