Historias que aparecen, aparecieron, se van. A veces vuelven, se sientan a la mesa, toman café y las envío frescas a su casita de té, con el cesto ya menos pesado de recuerdos e ilusiones, y alguna mala muerte besada en la mejilla.
martes, 21 de enero de 2014
Venir
volvió la poesía.
No trastabilló tras la puerta
no fue grito en espejo
no vino callada como sombra
ni como grito en boca de mujer extraña.
Ni como lamento vino
ni como susurro
ni como érase-una-vez
ni como poco-sabía.
No era musa,
no residía en bebida espirituosa
ni en humo sospechoso
ni en húmedo gemido lastímero.
No se llamó venganza,
no fue compañera de dolor
ni trapo de llanto.
Apareció, si lo hizo,
como residuo cotidiano,
mirada en ventana abandonada,
como fondo de existencia,
como imagen puesta-sobre-mí-trás-de-mí.
Vino complemento a la esperanza
y como grito, temblazón,
tal vez, tatuaje,
columna vertebral
grito si es necesario
y si no importa
sábado, 3 de noviembre de 2012
Matutino
Julio Cortázar hablaba con ese tonito de burlarse de uno sobre aquella gente rara que aprieta el tubo dentífrico por la parte de abajo dejando una pancita o comba bien definida, y con esto se convierten en miembros irrenunciables del mainstream o del jet-set.
Pensando en eso durante una clase matutina luego de levantarme a deshoras entre boberías para no morir de la falta de sueno, viene esta chica bamboleándose con una de esas suéter grandes y esponjosas que dan sensación de abrazo, con el cabello chino largo, dándome una idea de estar en presencia de una manifestación sino divina al menos sirenesca, algo élfica propio de uno de esos seres volátiles que dan saltitos o coletazos por ahí a la luz de alguna luna dejando escamitas brillantes y enamorados estúpidamente eternos y no-correspondidos. Algo realmente tonto.
La cuestión es que llega esta chica medio flotando, pone su lata de jugo en el escritorio y saca una pajilla (lo que llaman en algunos lugares un popote) y la mete en el hueco de la latita, acerca los labios y aspira el juguito y bebe. Luego, lentamente separa los labios de la pajilla y deja esa humedad que hace que el popote se pegue la superficie del labio y se despegue lenta y atractivamente con sensación de mordisco.
Pero como siempre vuelvo en mí y recuerdo que son las siete de la mañana de un día húmedo, que estoy en clases bastante lejos de casa, que no le conozco ni le voy a conocer nunca pese a que está a menos de dos metros de distancia de mí y que lo ha estado durante casi seis meses, y que en realidad no me importa en lo más mínimo ni ella, ni el jugo, ni la baba que hace que los objetos se peguen a los labios y se despeguen tierna o eróticamente, y que beber jugo de una lata con una pajilla es en definitiva más raro que estripar el dentífrico por detrás; y que aunque fuera distinto acabaría por ser a la larga igual.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Llegar a casa
que te aleje del cansancio,
que estire tus pupilas hasta convertirlas en grito,
que remueva el polvo y las nubes
de esta falsa noche pintada con malas acuarelas.
Los tradicionales hechos hacen su puesta en escena.
El tedio vuelto hábito y puesto como roja noticia.
Estupefacto ante el absurdo
de que winnie pooh consuma heroína.
En ese momento pido muerte
y distancia a este pellejo de sueños;
quisiera arrancar la mitad de mi cuerpo
y enviarla lejos.
Posiblemente mañana sea igual,
el cansancio cerrará mis ojos,
pensar que un día sin estupideces
debe ser una virtud.
Odiar no ser virtuoso,
y sentarte en la cama,
con la cabeza enterrada entre corroídas manos
para que no se te escape el único pensamiento
Golpes en la vida,
tal vez no te han hecho más fuerte;
pero definitivamente me han arrancado
toda esa piel que sobra.
Me han permitido ver mis huesos.
domingo, 1 de julio de 2012
Las esperas y las moscas
viernes, 1 de junio de 2012
Los tiempos y el barco
sin rumbo fijo
todo lo que me molesta,
lo tiro por la borda.
Tengo la esperanza fija
en el horizonte/
la sal me quema los ojos.
Un barco pirata nos aborda
y se apodera de la vida.
Vivo en un barco infinito
no tiene defensas contra el tiempo
/y todo lo que me molesta
lo tiro por la borda
Los monstruos marinos
se llevan todo/
el pasado no conserva nada.
Una baranda de esperanzas ajenas
te prohíbe lanzarte al agua/
uno no se puede hacer pasado.
/El barco no llega a ninguna parte/
/Está hecho de presente/
viernes, 18 de mayo de 2012
La vida
sábado, 14 de abril de 2012
Para tatuarse sonrisas a golpes: Pesimismo en un mundo terrible
miércoles, 7 de marzo de 2012
Insatisfecho fragmento de "Tiempos"
el año bisiesto mi reloj se alteró. Lo noté hasta pasados cinco días y fueron
necesarias engorrosas correcciones en mi diario personal, tachones de otro modo
innecesarios. Durante los tres años anteriores no hubo problema; la fecha
correspondía con el día en cuestión, esto según los calendarios en uso.
Previo
a eso el reloj pertenecía a mi padre, no puedo tener constancia de su funcionamiento.
Sucede que ahora es mío y su funcionamiento es, a decir verdad, deficiente en
general, esto casi como un alago. Justo cuando necesitaba un reloj dada una
ridícula perdida del anterior, aparece él, mi padre, con la respuesta de este
viejo reloj usado y deficitario.
Siempre
hay algo con los relojes para mí, digo, tienen cierto significado que
encierra algo de mi historia, no como el evento de tener un nuevo reloj y las
aventuras poco interesantes que ello pueda implicar en un vida de por sí
sencilla, sino en relación al sentido de la vida, mi historia como aparecer de
mi existencia en el mundo pues. Su historia es en cierto modo una metáfora bastante
simple. Mi primer reloj lo obtuve de mi padre, aún funcionaba cuando me deshice
de él al cambiarlo por uno de brazalete punk que me dio como regalo de
cumpleaños tardío mi primer novia, ese lo cambié por el de la segunda, luego el
siguiente y así. Al final no poseo uno propio, tampoco mantuve personalidad o
firmeza; nunca me he comprado uno.
Algo
similar a eso asumo como mi pasado, con mi vida hasta los tiempos de la muerte
y el tedio; eso siempre como melodramático corolario de mi intento de vida
anclado en un reloj que no lleva a nada. También suelo tener conflictos con la
palabra melodrama." (Tiempos)
lunes, 5 de marzo de 2012
Fragmento de "Tiempos"

"Hoy me voy a la cama con una derrota más, sin saber si debo sentir tristeza por el
resultado, o vergüenza por el emprendimiento, quizá más que una derrota, sea la
vivencia de los restos de un triunfo del que no acabo de darme por enterado de
su fenecimiento, algo que como todo, fallece sin que termines el luto, no lo sé
últimamente no sé nada o dudo de todo, particularmente de mí. Hubo un tiempo en
que pensaba en escribir nuestra historia como una bella novela, cuyo final
apelaría a la esperanza de un amor más humano, más sincero, sobre el que se
diera una existencia más autentica; ahora no tengo certezas para un epitafio
noble, escribo estas notas como segundotercer final para esta historia
imaginaria y parcial, me gustaría poder decir como un Neruda, que estas son las
últimas líneas que te escribo, pero ello implicaría o firmeza de mi parte o
conocimiento del futuro, vos sabés bien que no poseo ninguno, mucho menos
firmeza. Si escribo estas notas íntimas en un lugar tan público, en cuadernos,
muros, pixeles en una página donde mañana no serán noticia, es buscando en lo
externo la constancia de la que carezco internamente, tal vez así, cuando
coloque el punto y revise de mala forma la ortografía me sienta obligado a
dejar de escribir finales de esta historia sin cuerpo" (Tiempos)
viernes, 30 de diciembre de 2011
Mochileando por Centroamérica
martes, 13 de septiembre de 2011
Fastidio, incertidumbre, miedo
pero no, no lo haría,
para mí no tiene sentido,
preparar las armas,
tomar por asalto tus castillos que bien no existen,
robar el cariño que reclamo,
el afecto que sin deber asumo como deuda tuya que bien no querés.
Es tonto.
Ambos somos lo suficiente maduros
y lo suficiente ingenuos como para aherrojarnos en un solo anhelo;
vos bien con tus prejuicios que siempre sirven al menos para acallar escuzas,
yo con mis ilusiones demasiado a piel para asustarte,
demasiado... no sé,
tal vez ese afecto no seduzca y tanta desnudez te devenga
en cuerpo de llagas demasiado expuestas,
carne viva al aire que asumo como tesoro de tu espanto
Imagen tomada de:http://almibarimposible.files.wordpress.com/2007/12/incertidumbre.jpg
viernes, 9 de septiembre de 2011
Algunos apuntes sobre filosofía latinoamericana

“La filosofía latinoamericana está en crisis” apunta Christina Schramm (p.1) al inicio de su artículo La crisis de la filosofía latinoamericana y aclama una apertura de la filosofía latinoamericana con el fin de integrar a esta “el pensamiento indígena, afro-latinoamericano, feminista y de otras narraciones” (p.2), ante la caída de los metarrelatos y la fragmentación de la narración dominante se abre esta posibilidad.
No obstante cabe preguntarse si realmente esta narración dominante está “cada vez más cuestionada y por ende fragmentada en su lógica” (p.2) o si esto deviene por el contrario de la lógica misma del capitalismo transnacional, multicultural, verde si se desea, e incluso contrasistémico. De qué concluyamos de ese cuestionamiento se podrá concluir el carácter de la filosofía latinoamericana, o si tal cosa realmente existe.
En una modernidad que se presenta a sí misma como “líquida” (Bauman, 2002) tal liquidez no deviene en un estado real de las cosas: lo menos líquido en esta modernidad de apariencia líquida y sin metarrelatos continúa siendo el capitalismo, más bien cada vez más sólido, libre empresa, hegemonía cultural bajo preceptos de funcionalidad en un medio multicultural y encubierta bajo la democrática idea de globalización y Facebook como nuevo sujeto revolucionario (con sus Wiki-revoluciones) forman parte de las actuales sagradas escrituras .
Más que fin de los metarrelatos se puede hablar de una transformación de la hegemonía cultural que altera el carácter de los mismos, metarrelato es aquel formador de identidad, aquello que sirve no solo como horizonte para la reivindicación, sino también (y principalmente) aquel que conforma nuestro sentido común (en sentido schützeano) nuestro acervo de conocimiento a mano, si bien las antiguas formas de estos se oxidaron y disolvieron en esa liquidez con que Bauman califica a la modernidad, de la cual son a la vez causa, esto no implica que tal modernidad carezca de ellos, de hecho la sensación de tal liquidez, de que ya todo está perdido y solo queda la nostalgia, sigue una lógica similar, evidentemente existen otros más fácilmente perceptibles, como lo es la idea de la democracia como única vía política posible, además de moderna, justa y completa, de ahí que reconocidos autores aboguen por una profundización o radicalización de esta.
La filosofía latinoamericana no ha escapado de esto, la crisis a la que Schramm alude se ancla en lo anteriormente expuesto, los fundadores dan apariencia de estar obsoletos, el antiimperialismo se presenta retrogrado, atenta contra el progreso (gran sacrilegio, como quedó en evidencia durante la campaña a favor del TLC), tan solo es consigna de monstruos, el ser latinoamericano se torna imposible, se devela como ficción. Aunado a esto hay que agregar el carácter profundamente idealista de la filosofía que encalla la discusión en la posibilidad o imposibilidad de la filosofía latinoamericana (y del ser latinoamericano) sin realizarla.
No obstante la necesidad de “pensar América Latina” es ahora aún más vital que en las eras de esos fundadores; exista o no un ser latinoamericano lo cierto es que las condiciones de aniquilamiento en que se sistemáticamente existen (o dejan de hacerlo) gran parte de la población de la región y el aniquilamiento mismo posee una existencia ontológica, ética y socialmente innegable.
La crisis de la filosofía latinoamericana es sintomática, representa no solo el carácter que la modernidad da a la región, sino también la efervescencia de los movimientos sociales que se apoderan de ese campo antes reservado a intelectuales aislados. Esta “crisis” es lo que ha permitido el ingreso de nuevas visiones más integradoras y el cuestionamientos de antiguas formas no inclusivas, pensar Latinoamérica exige un cuestionamiento ecuménico, pues va anclado a reivindicaciones de nuevos actores sociales, actores que ya no son el partido, la clase obrera, ni tan siquiera el campesino, sino la mujer, el indígena, el homosexual, el transgénero, etc.

Pero ¿Qué es realmente Latinoamérica? Más allá de una cuestión geográfica o idiomática, la necesidad de conceptualizar una América Latina, Nuestra América, deviene de las condiciones de opresión, explotación y dependencia que sufre la región como un todo, del imperialismo (económico y cultural) y de su papel en el capitalismo transnacional (como materia prima, como mano de obra barata, como capital intelectual desdeñable, como servicios, etc.). Decir que Latinoamérica es una sola realidad sería una falacia histórica, negarlo en su totalidad sería otra.
America Latina no es occidente, no es parte de occidente (ni si quiera una parte despreciable o inferior) aunque es cierto que algunos lugares de ella si lo son, como decir la casa de jefe extranjero en el enclave de una Banana Republic, lo cierto es que el carácter de Nuestra América se asemeja más a una región occidentada, una región que padece, tanto por imposición externa como por auto-imposición, del pensamiento occidental y del desarrollo de occidente sin llegar a alcanzarlo y sin que los enunciadores del mismo se lo permitan, el latinoamericano es intrínsecamente un otro para el pensamiento hegemónico: habita en una región de inmensa riqueza pero lastimosamente poblada de latinoamericanos. Latinoamérica es occidentada y no occidente porque es excluida de definir los cánones de occidente, los cánones del desarrollo (recuérdese que es lineal, si lo alcanzas, desarrollado, sino, atrasado).
En el capitalismo transnacional y su lógica, el multiculturalismo, América Latina, se ve como una región a la que es menester respetarle su retraso, su pobreza y bien sus matanzas tropicales, como si tal cosa fuese autodeterminación, como si no llevaran nombre del (neo)colonizador, como si el multiculturalismo no se vinculara con la hegemonía y la opresión del capital transnacional.
Ante esto solo se puede responder con un empoderamiento creador, con una praxis liberadora, con auto-constitución de los sujetos, ya no cabe la pregunta por la autenticidad de una filosofía latinoamericana, no se puede partir de cero como si la región no hubiese padecido nada, como si las venas abiertas de América Latina no estuviesen sangrantes, es justamente esa historia la que provee el capital liberador que posee la región y que exige una filosofía que disipe la niebla con que el pensamiento hegemónico oculta no solo las caras de la opresión, sino la posibilidad de reivindicación.
Si realmente la filosofía en la región no es autentica entonces no es que no exista una filosofía latinoamericana, es que esta no es liberadora: nuestras producciones, al igual que todo, pueden conducir a esa emancipación, negarla, retrasarla u omitirla. Esto claro si se entiende por filosofía latinoamericana una cuestión geográfica o idiomática, pero si se le entiende desde la necesidad que se explicó anteriormente, es por definición autentica, desde y para América Latina, autentica pues implica una ruptura con el logos occidental, o mejor dicho, con su presunción de totalidad y le revela como pseudo-totalidad, que al presentarse como totalidad invisibiliza y excluye el pensamiento reivindicador, pues se trata de una totalidad que no lo incluye, el logos occidental no es dialéctico, sino lineal, se valida a sí mismo en la no-contradicción, las reivindicaciones latinoamericanas no tienen poder para definir esa totalidad que le es impuesta, como decir los derechos humanos, positivistas y occidentales; en los cuales no entran las demandas y reivindicaciones creadoras de los movimientos sociales. La autenticidad de la filosofía latinoamericana es la revelación y el rompimiento de esa pseudo-totalidad y creación o el aporte de un pensamiento que no solo sea inclusivo, sino que permita y sirva para que los sujetos en su autoconstitución y su empoderamiento como sujetos históricos, creen, piensen y recreen América Latina.
Debe ser desde y para América Latina (aunque este para no designa exclusividad sino dirección) pues se trata de un empoderamiento de sujetos que no poseían esa capacidad para regirse, liberarse y recrear su realidad, es decir se sujetos históricos de su propio destino, que se piensan y plasman sus propias reivindicaciones en un espacio de apertura.
Pensar América Latina es visualizar su papel y su rol a escala mundial y plantear la desenajenación, la descolonización, es ver el espacio de souvenir que la globalización (en realidad transnacionalización o internacionalización) le deja, es plantear y luchar por romper con la dependencia (económica y cultural), la violencia estructural, la mano militar, que impiden el empoderamiento de los sujetos al expulsarlos bajo pena de aniquilamiento de los espacios de poder. Es develar los espacios mismos de poder y las formas de relaciones interpersonales como falsas totalidades, producto de un capitalismo global, transnacional, que no obstante no pierde sus ejes. Es criticar que Facebook sustituya a los actores sociales como sujetos de nuestras reivindicaciones. Es criticar el desarrollismo y reivindicar un desarrollo propio, no lineal, donde los nuevos actores sociales, así como los viejos, hagan valer sus reivindicaciones y no tengan que estar en posición de vulnerabilidad, de ser aniquilados.
La región reclama una cotidianidad no represiva, incluyente, esto es una tarea que la filosofía no puede realizar por sí misma, solo los colectivos, los movimientos sociales, las comunidades con su emprendimiento común, pueden realizar esa tarea, la reivindicación no puede bajar del topus uranus de las y los filósofos y ser santo grial para las personas que habitan la región y meritan liberación de su condición de vulnerabilidad, dependencia o autodestrucción. El colapso no puede ser remediado por medio de una disertación, America Latina no será sujeto de su propio destino ni se salvará del colapso mundial con idealismos filosóficos solamente, estos pueden hacer conciente, despertar, pero nada más y aún tales acciones le superan.
Si bien se negara la existencia de algo como Latinoamérica y de reivindicaciones comunes, resultará terriblemente evidente que el colapso mundial es un asunto que compete a todos y todas, y que realmente si existen reivindicaciones comunes, globales de hecho; las que competen a la región tienen alcances globales, implican no solo deshacerse del opresor, sino que esta misma acción le libera también a él de su carácter de opresor que también lleva a su propia aniquilación.
La filosofía latinoamericana no debe buscar fundar metarrelatos, sino la posibilidad misma de que los sujetos puedan fundar sus propias reivindicaciones, así como denunciar los metarrelatos existentes que son opresivos, enajenantes, falsas totalidades, que se camuflan en la liquidez de la modernidad.
Bibliografía
Bauman, Z (2002) Modernidad líquida. México: Fondo de Cultura Económica
Cerutti, H. Memoria Comprometida. Heredia: Departamento de Filosofía (UNA). Cuadernos Prometeo N. 16
Gallardo, H. Para qué pensar. Accedido el 22 de abril del 2011 desde http://heliogallardo-americalatina.info
Martí, J. (2005) Nuestra América. Caracas: Editorial Ayacucho
Mora, A. (2005).
Salazar, A. (1976) ¿Existe una filosofía Latinoamericana? México: Siglo XXI
Schramm, C. La crisis de la filosofía latinoamericana. Heredia: Escuela de Filosofía (UNA).Hoja Filosófica. N. 14. pp. 1-2
Zea, L. (1980) La filosofía latinoamericana como filosofía sin más. México: Siglo XXI
Confesiones

Yo tampoco quise amor y muerte a tragos,
no los conozco,
solo finjo que pueblan también mi casa,
tal-vez sí los quise...
... ... no lo sé...
... ... ... ... hay tanto que desconozco...
quizá en algún punto de mi vida los topé y me saludaron,
quizá mi orgullo se empeñó en no reconocerlos.
no crea castillos de arena
- esa es solo una ficción -
lo cierto es que más allá de los hechos no llega mi carne,
lo cierto es que mi historia es la historia de ese niño que atrapa luciérnagas
como si eso lo hiciera un hombre menos solo,
o como si eso lo hiciera al menos un hombre,
y a la hora de pensar en lo encontrado
descubre que no lo conoce.
Me alegra saber cuando alguien naufraga y sobrevive:
por la simple envidia
porque cada vez que elijo un auxilio
como si mi único estado
el extravío absoluto del enajenado,
el poco decoro de fingir la vida.
Al final no sé quién soy ni quién me habita,
al final descubro que no soy más que mis actos,
jueves, 8 de septiembre de 2011
Cartas de amor sobre la vida y la muerte (Fragmento)
Cuando yo me muera, y el tiempo cubra mi nombre con hojas secas y nuevos nombres, cuando ya no sea más que una nota olvidada, más que una rama echada al azar en el camino; tendrás tiempo para mirar que la vida camina sorda, indiferente, conmigo o sin mí sigue avanzando, quiza mejor o peor.
Solo vos seguirás, al final sabrás que solo te tienes a tí misma, por más terrible que parezca estás más sola que un náufrago en medio del desierto, eso lo sabe cualquiera, es un lugar común, lo que pasa es que aún ni sabes donde está, ni te crees el desierto. En la vida todo se va, yo, él, nosotros, el amor, el sexo, las paredes, los versos, la nostalgia, la muerte; solo vos seguirás perpetua, pero solo para tí misma, después de todo puede ser falso que existamos porque nos reflejamos en los ojos de los otros, pues cuando todo cierra sus párpados, los nuestros siguen abiertos, todo para ser testigos de la miseria.
Yo amáblemente te sugeriría no ser tan perenne.
