Historias que aparecen, aparecieron, se van. A veces vuelven, se sientan a la mesa, toman café y las envío frescas a su casita de té, con el cesto ya menos pesado de recuerdos e ilusiones, y alguna mala muerte besada en la mejilla.
sábado, 14 de abril de 2012
Soledad
Pasó que de repente me sentí solo y ya no quise más estar conmigo
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